miércoles, 4 de diciembre de 2019

Slay the Spire - Análisis

   Algo que busco mucho en un videojuego son los momentos 'cerebro galaxia'. Esas veces en  las que te estabas enfrentando a una situación que parecía insalvable y, gracias a un click en tu cabeza o un detalle pequeño que habías pasado por alto, le das la vuelta a la tortilla y consigues salir airoso. En esta sensación es en la que se basan los juegos de puzzles, todo un género de los videojuegos que gira en torno a este pequeño gran momento de satisfacción. Me viene ahora mismo a la cabeza el reciente Baba is you, el cual le da la vuelta al significado de las palabras para sorprenderte y crear efectos y situaciones que no esperabas. Sin embargo esto se puede llevar a otros géneros, unos en los que las mecánicas te permitan pensar la solución durante el tiempo que te haga falta. Y el primer candidato que se me ocurre son los juegos de combate por turno. 


   Sin embargo esto no siempre sale bien, es una sensación muy difícil de conseguir, o simplemente ni siquiera lo buscan. Pienso en juegos como Dragon Quest XI o las entregas de Pokèmon. El combate, no a un nivel competitivo sino el que te pone el propio juego mientras te pasas la historia, suele ser muy lineal. No quiero decir fácil, pero sí poco imaginativo, con poco margen de error al actuar. En Dragon Quest, los jefes finales, donde deberías darlo todo para que tu grupo de héroes venza, se termina basando en tener un personaje que sane al resto mientras los otros causan daños. Por supuesto no es tan simple, ya que tienes distintas habilidades y ataque que usar. Pero estas magias y habilidades suelen ser sustitutivas unas de otras o situacionales. Cuando desbloqueas la Megaataque Igneo, ya no vas a utilizar el Miniataque Igneo para nada. Y si el enemigo es un golem de hielo no vas a utilizar la Helada que acababas de desbloquear porque no le va a hacer ningún efecto. Esto son todo decisiones que tomas nada más comenzar el combate. Una vez montada tu estrategia ya lo único que te separa de la victoria seguramente serán dos horas de farmeo que no has tenido a bien de hacer previamente. La idea es esa, piensa tu estrategia antes del combate y haz cualquier cosa para que no se vaya a pique.

   Otros juegos, como Into the Breach rompen totalmente esto. Tienes 3 personajes con muy pocas habilidades, pero cruciales para poder ganar. No hay ninguna mejor que otra, pero en cada momento de la partida, y de forma para nada explícita, tendrás que elegir cuál de ellas usar y sobre qué enemigo, previendo como quedará la situación tras ese movimiento. Esto, sin embargo, puede echar atrás a algunos jugadores debido a la dificultad que supone elegir la manera más optima de lidiar con un combate. Aquí es donde entra Slay the Spire.


   Slay the Spire es un roguelike de cartas, en el cuál tendremos que ir subiendo pisos venciendo a enemigos hasta llegar a un jefe final. Antes de empezar una partida elegiremos un personaje que nos limitará en cuanto a qué cartas tendremos durante el ascenso. Cada carta tiene un coste de energía, teniendo inicialmente un máximo de 3 puntos para gastar por turno. Una vez se gastan todas las cartas se baraja el mazo y vuelves a empezar. Además de las cartas también tendremos mejoras permanentes en un misma partida como en The Binding of Isaac. La partida se acabará cuando nuestro personaje llegue a 0 PV. Así a simple vista no parece nada nuevo, pero lleva a la perfección el momento 'cerebro galaxia' del que hablaba mediante dos elementos principales. La construcción del mazo y la predicción de lo que hará el enemigo.

   En este juego no sabes qué cartas vas a tener a lo largo de la partida, ya que iras desbloqueando una nueva tras cada combate. Además las cartas iniciales son de lo más simples. En el caso del primer personaje solo tienes ataques básicos, otras para parar los ataques enemigos, y otra para dañar al rival además de dejarle vulnerable, pero que cuesta 2 puntos de energía. Nada más verlas ya sabes en qué momento usar cada una, ataque y defensa, lo de siempre. Pero luego desbloqueas una, y otra, y otra, de una en una, empezando a ver las sinergias entre ellas. Desbloqueas cartas que duplican la protección, otras que te devuelven la energía gastada según el contexto en el que se utilicen, otras que sacrifiquen vida a cambio de potenciadores... una cantidad de información bastante mayor de lo que puede parecer en un principio y que se nos hace muy amena. 

   Pero luego esas cartas hay que usarlas, y todas las posibles combinaciones que hagamos afectarán de una forma u otra en el combate. Y aquí es donde entra realmente en juego la predicción de lo que hará el rival; el momento en el que te pones a hacer unas rápidas cuentas y ves que tras este turno tu personaje estará muerto. Esos 26 puntos de daño de los cuales solo puedes parar 10 harán que tu partida acabe. Entonces es cuando empiezas a darle vueltas a las cartas, buscando una posible opción. Una de tus cartas te permita robar otras dos a costa de jugártela y perder, por lo que lo descartamos. Ves que una de tus pociones te aumenta la armadura que te da cada carta, pero parece que aún así te matará por poco. O puedes atacar y dejar de defender, ya que al otro no le queda tanta vida. Sumas las cartas de daño que tienes pero son insuficientes, se queda a 8 de vida. Ya no sabes qué hacer, está todo perdido... En un instante todo hace click, y te acuerdas de esa habilidad que duplicaba el daño de tu décima carta usada en la partida. Empiezas a contar y tienes las suficientes para llegar a ese número. Comienzas a usar todas tus cartas de coste 0, aún temeroso porque no te crees que puedas salir de esta, hasta llenar ese contador a 9 reservándote esa carta que hace 20 de daño, dejándola para el final y duplicarlo. Así has salido airoso de una batalla mucho más épica que cualquier otra que hayas jugado antes. Y todo por dejarte ver exactamente qué va a hacer el enemigo y que pareciera que estabas muerto un turno antes.

   Toda esta información está ahí, siempre, esperando para que la manejes y la utilices a tu favor lo más que puedas. Todo incluyéndolo poco a poco para que sea digerible y no tengas que memorizar que hacía cada carta. Por estos momentos es por los que vive Slay the Spire. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario